JUNIO 2016

Dicen que aprendemos a ser felices en la manera en la que aprendemos a sonreír.  A veces nos volvemos tan egoístas que no apreciamos los pequeños gestos del día a día en la gente que nos rodea. Tan solo porque esperamos a que llegue ese “alguien” y que nos regale los oídos, esas palabras que tanto queremos escuchar… un gracias, un ánimo, un enhorabuena, un te echo de menos, un te quiero…. ¿Y si alguien te explicara que tu felicidad no depende de esas palabras? Si no más bien, del resto de las cosas que te rodean? La sonrisa es la ESENCIA de cada uno. Sonríe más a menudo y solo entonces aquellas palabras no tendrán tanta importancia…